Page 90 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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me dijo que un día los robots serían más inteligentes que el
hombre.
Resultaba extraño oír a la máquina expresar el nombre
de su hacedor. ¡Con que ése era el sueño de Thordarsen! Su
completa inmensidad no acababa todavía de caer sobre él.
Aun cuando había estado semipreparado para cualquier
cosa, no podía, fácilmente, aceptar esas conclusiones.
Después de todo, entre el robot y la mente humana existía
un abismo insalvable.
—No mayor que la que existe entre el hombre y los
animales de los cuales desciende, como me explicó
Thordarsen en una ocasión. Usted, hombre, no es más que
un robot muy complejo. Yo soy quizá más simple, pero
también más eficiente. Eso es todo.
Peyton consideró esta declaración con toda la atención
que a su juicio merecía. Sí, verdaderamente el Hombre no
era más que un robot muy complejo —una máquina
compuesta de células vivas en vez de cables y
transistores—. Un día podían llegar a fabricarse robots más
complejos todavía. Cuando llegara ese día la supremacía
del hombre habría terminado. Las máquinas seguirían
siendo sus sirvientes, pero se trataría de unos servidores
más inteligentes que sus amos.
Reinaban la calma y el silencio en la gran sala en cuyos
muros se alineaban filas de analizadores y paneles de
control y mando. El Ingeniero vigilaba a Peyton
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