Page 81 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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no  estaban  en  los  bolsillos.  La  pipa  y  el  tabaco


           también  habían  desaparecido  y  sentí  una  punzada


           incongruente de pena por ello; ¡en medio de todos


           aquellos misterios y peligros!


           Se me ocurrió una idea, y las manos me volaron a los


           bolsillos del chaleco, para encontrar las palancas de


           la Máquina del Tiempo. Seguían todavía allí. Suspiré



           aliviado.


           Miré a mi alrededor. Estaba de pie sobre la sustancia


           plana y regular que ya he descrito. Me encontraba en


           el centro de un rayo de luz, de unas treinta yardas de


           ancho,  emitido  sobre  el  suelo  por  la  enigmática


           fuente  luminosa  que  se  hallaba  sobre  mí.  El  aire


           estaba lleno de polvo, por lo que era fácil ver el rayo



           de luz que me bañaba. Deben imaginarme allí, de pie,


           bajo la luz como si me encontrase en el fondo de una


           mina y contemplase el sol de mediodía. Y de hecho,


           parecía luz solar, aunque no entendía cómo podían


           haber descubierto el Sol y situarlo estacionario sobre


           mí.  Mi  única  hipótesis  era  que  mientras  estaba


           inconsciente me habían trasladado a algún punto del


           ecuador.


           Luché  contra  el  pánico  creciente  recorriendo  el



           círculo  de  luz.  Estaba  solo  y  el  suelo  aparecía


           desnudo,  exceptuando  unas  bandejas,  dos,  con


           contenedores de cartón que estaban situadas a unos


           diez pies de donde había dormido. Eché un vistazo a


                                                                                                               81
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