Page 85 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 85
Weena, o incluso al paisaje nocturno donde me
habían capturado; ¡a cualquier lugar con rocas,
plantas, animales y un cielo reconocible que pudiese
entender! ¿Qué lugar era aquél? ¿Me encontraba en
una cámara en las profundidades de la Tierra? ¿Qué
terribles torturas me habían preparado los Morlocks?
¿Estaba condenado a pasar el resto de mis días en ese
lugar estéril?
Durante un rato me sentí desquiciado por la soledad
y la terrible sensación de estar atrapado. No sabía
dónde estaba, ni dónde estaba la Máquina del
Tiempo, y no esperaba volver a ver mi hogar. Era una
bestia extraña varada en un mundo extraño. Grité en
la oscuridad, pasando alternativamente de las
amenazas a las peticiones de clemencia o libertad; y
golpeé con el puño sobre el suelo plano, sin
resultado. Lloré y corrí, ¡y me maldije por mi
estupidez sin parangón —habiendo escapado una
vez de manos de los Morlock— al haber regresado a
la misma trampa!
Al final debí de chillar como un niño frustrado, agoté
todas mis fuerzas, y me hundí en la oscuridad del
suelo, exhausto.
Creo que dormí un poco. Cuando desperté, nada
había cambiado. Me puse en pie. Mi furia y mi
arrebato se habían desvanecido y, aunque nunca me
había sentido tan desolado en toda la vida, tomé en
85

