Page 89 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 89

Habían cambiado las bandejas, con los recipientes de


           comida y el cubo. ¡Así que me vigilaban! Bueno, era lo


           que sospechaba. Abrí los recipientes, para encontrar


           los mismas tabletas deprimentes de pienso anónimo.


           Desayuné con agua y tabletas verdes. Ya no sentía


           miedo, había sido reemplazado por una sensación de


           aburrimiento: es increíble con qué rapidez la mente



           humana  puede  adaptarse  a  las  condiciones  más


           extrañas.  ¿Sería  ése  mi  destino:  aburrimiento,  una


           cama  dura,  agua  tibia  y  una  dicta  de  verduras


           cocidas? Era como volver al colegio, pensé pesimista.


           —Pau.


           Esa sola sílaba, pronunciada en voz baja, me sonó en


           aquel silencio como un disparo.



           Grité, me puse en pie de un salto, y agarré las tabletas


           de comida. Absurdo, pero eran mis únicas armas. El


           sonido había venido de mi espalda, y me giré con las


           botas arañando el suelo.


           Allí se encontraba un Morlock, justo fuera del círculo


           de luz, en penumbra. Estaba erguido —no compartía


           con los Morlocks que había encontrado antes la pose


           de  mono—  y  llevaba  gafas  que  eran  un  escudo  de


           vidrio  azul  que  cubrían  sus  enormes  ojos,



           impidiéndome verlos.


           —Tik. Pau —dijo la aparición con una voz que era un


           borboteo.






                                                                                                               89
   84   85   86   87   88   89   90   91   92   93   94