Page 88 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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algo de seguridad en su manto de noche. Doblé la
chaqueta como almohada. El aire era cálido, y el suelo
suave parecía también caliente, por lo que no pasaría
frío. Así que, con mi cuerpo corpulento tendido sobre
las estrellas, dormí.
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UN VISITANTE
No supe durante cuánto tiempo dormí. Levanté la
cabeza y di un vistazo a mi alrededor. Estaba solo en
la oscuridad, y todo parecía igual. Toqué los bolsillos
del chaleco: las palancas de la Máquina del Tiempo
seguían allí.
Al intentar moverme, la rigidez me produjo dolor en
piernas y espalda. Me sentí incómodo, y pude
ponerme en pie sintiendo todos y cada uno de mis
años; ¡agradecía no tener que entrar inmediatamente
en acción para rechazar a una tribu de Morlocks
acechantes! Realicé algunos ejercicios para
desentumecer los músculos; luego cogí la chaqueta,
alisé las arrugas y me la puse.
Entré en el anillo de luz.
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