Page 90 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Me eché hacia atrás, pisando ruidosamente una de las
bandejas.
—No te acerques.
El Morlock adelantó un paso, acercándose al cono de
luz; a pesar de sus gafas, se acobardó un poco ante la
iluminación. Pude ver que pertenecía a esa raza de
Morlocks de aspecto más avanzado, uno de los cuales
me había dejado inconsciente; parecía desnudo, pero
el pelo pálido que le cubría la espalda y la cabeza
había sido cortado y modelado —deliberadamente—
en un estilo muy austero, cuadrado en el pecho y los
hombros, lo que le daba aspecto de uniforme. Tenía
una cara pequeña sin mentón, como la de un niño feo.
Me volvió un recuerdo tenue de la dulce sensación de
los cráneos de los Morlocks partiéndose bajo mi
maza. Consideré arrojarme sobre el sujeto y tirarle al
suelo. ¿Pero qué ganaría? Habría muchos otros, sin
duda, en la oscuridad. No tenía armas, ni siquiera el
atizador, y recordé que el primo de mi visitante había
usado un arma extraña contra mí, dejándome
inconsciente sin ningún esfuerzo.
Decidí esperar mi oportunidad.
Y por otra parte —¡esto puede parecer extraño!— la
furia se desvanecía y se transformaba en una
sensación inexplicable de humor. Ese Morlock, a
pesar del aspecto desagradable de su piel, parecía
cómico: imaginen a un orangután, con el pelo
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