Page 33 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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EL VIAJE EN EL TIEMPO
Hay tres dimensiones espaciales por las que el
hombre puede vagar libremente. El Tiempo no es
sino una cuarta dimensión: idéntica a las otras en
sus principales características, excepto por el
hecho de que nuestra conciencia se ve obligada a
viajar por ella a un paso fijo, como la punta de mi
pluma sobre esta página.
Si —ésas eran mis especulaciones en el curso de
mis estudios sobre las peculiares propiedades de
la luz— uno pudiese girar las cuatro dimensiones
de Espacio y Tiempo —convirtiendo la longitud en
duración, por así decirlo— ¡entonces podríamos
recorrer los pasillos del tiempo con la misma
facilidad con la que cogemos un taxi a West End!
La plattnerita introducida en la sustancia de la
Máquina del Tiempo era la clave de esa operación;
la plattnerita permitía a la máquina girar, de forma
poco usual, a una nueva configuración de la
estructura del Espacio y el Tiempo. De esta forma,
los espectadores que observasen la partida de la
Máquina del Tiempo —como el Escritor— verían
que la máquina giraba vertiginosamente antes de
desvanecerse en la historia; asimismo, el
conductor —yo— inevitablemente sufría mareos,
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