Page 44 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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las estrellas en invisibles, pero la banda de luz ya
no cabeceaba entre los solsticios: se había quedado
quieta a inmutable, como hecha de cemento.
Rápidamente me volvieron la náusea y el vértigo.
Me tuve que agarrar con fuerza a los carriles de la
máquina, y tragué, luchando por controlar mi
cuerpo.
¡Me es difícil explicar el impacto que aquel único
cambio del paisaje tuvo en mí! Primero, me
conmocionó la audacia de la ingeniería necesaria
para eliminar el ciclo de las estaciones. Las
estaciones de la Tierra son el producto de la
inclinación del eje del planeta con respecto al
plano de su órbita alrededor del Sol. Parecía que
ya nunca más habría estaciones sobre la Tierra. Y
eso sólo podía significar —me di cuenta
instantáneamente— que habían corregido la
inclinación del eje del planeta.
Intenté imaginar cómo podría haberse logrado tal
cosa. ¿Qué grandes máquinas se habían instalado
en los polos? ¿Qué medidas se habían tomado
para garantizar que la Tierra no saliese disparada
durante el proceso? Quizás, especulé, habían
empleado algún dispositivo magnético de gran
tamaño, con el que habían manipulado el núcleo
fundido y magnético del planeta.
Pero no fue sólo la magnitud de esa ingeniería
planetaria lo que me conmocionó: más aterrador
era el hecho de que no había apreciado la
regularización de las estaciones en mi primer viaje en el
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