Page 46 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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que  la  había  cubierto  retrocedía,  bajo  el  brillo


            constante del sol.


            Noté  un  lejano  parpadeo  sobre  la  cabeza,  y  miré

            hacia  arriba  protegiéndome  con  una  mano.  El


            parpadeo  provenía  de  la  banda  solar,  o  lo  que


            había  sido  la  banda  solar,  porque  una  vez  más


            podía distinguir la trayectoria del Sol en forma de

            bola de cañón a través del cielo en su ciclo diurno;


            ya  su  velocidad  no  era  tan  rápida  para  que  no


            pudiese  seguirlo,  y  el  cambio  de  la  noche  al  día

            producía el parpadeo.


            Al  principio  pensé  que  la  máquina  había


            desacelerado. Pero cuando miré los indicadores, vi


            que las manecillas se movían por las esferas con la

            misma velocidad de antes.


            La uniformidad perlada de la luz se disolvió, y la


            alternancia de noche y día quedó en evidencia. El

            Sol se movía por el cielo, reduciendo su velocidad


            con cada trayectoria, caliente, brillante y amarillo;


            y pronto me di cuenta de que la estrella empleaba


            muchos siglos en completar una revolución por el

            cielo de la Tierra.


            Finalmente, el Sol se detuvo por completo; se paró


            en el horizonte occidental, ardiente, inmisericorde

            a  inalterado.  La  rotación  de  la  Tierra  se  había


            detenido;  ¡y  ahora  giraba  con  una  cara


            perpetuamente hacia el Sol!


            Los  científicos  del  siglo  diecinueve  habían

            predicho que finalmente las fuerzas de marea del


            Sol y la Luna harían que la rotación de la Tierra se




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