Page 45 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 45
tiempo. ¿Cómo era posible que no hubiese visto un
cambio tan inmenso y profundo? Después de todo,
soy un científico: mi oficio es la observación.
Me froté la cara y miré la banda solar que colgaba
del cielo, como desafiándome a creer en su falta de
movimiento. Su brillo hería mis ojos; y parecía
hacerse cada vez más brillante. Primero supuse
que era mi imaginación o un defecto en mis ojos.
Agaché la cabeza, deslumbrado, me sequé las
lágrimas con la manga y parpadeé para librarme
de las manchas de luz.
No soy un hombre primitivo, ni un cobarde, pero
sentado allí ante la prueba de los logros
extraordinarios de los hombres del futuro, me
sentí como un salvaje que se pintase su desnudez
y llevase huesos en el pelo, acobardado ante los
dioses del esplendoroso cielo. Temí en lo más
profundo de mi ser por mi cordura; y aun así
intenté creer que, de alguna forma, no había
notado aquel increíble fenómeno astronómico
durante mi primer paso por esos años. Porque la
única hipótesis alternativa me aterraba hasta lo
más profundo de mi alma: no me había
equivocado durante mi primer viaje; aquella vez
no había habido regulación del eje de la Tierra; el
curso de la historia había cambiado.
La forma semieterna de la colina no se había
transformado —la morfología de la antigua tierra
no se veía afectada por la evolución de la luz en
los cielos—, pero pude ver que el manto de verdor
45

