Page 49 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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desaparición  de  las  estaciones  —aunque  no  lo


            creía—, me resultaba inconcebible que no hubiese


            notado el cambio en el giro de la Tierra.

            No había ninguna duda: viajaba a través de sucesos


            que diferían, enormemente, de los que había presenciado


            la primera vez.


            Soy un hombre especulativo por naturaleza, no me

            faltan  nunca  una  o  dos  hipótesis;  pero  en  aquel


            momento estaba tan conmocionado que no podía


            pensar.  Me  sentía  como  si  mi  cuerpo  siguiese

            avanzando  por  el  tiempo;  pero  con  el  cerebro


            todavía en el pasado. Creo que el valor que había


            sentido  al  principio  era  sólo  apariencia  porque


            complacientemente  me  sabía  dirigido  hacia  un

            peligro  ya  conocido.  Pero  ahora  ¡ya  no  tenía  ni


            idea de lo que me esperaba en los corredores del


            tiempo!

            Mientras  me  entretenía  con  esas  elucubraciones


            morbosas,  presencié  cambios  posteriores  en  el


            cielo,  ¡como  si  el  orden  natural  de  las  cosas  no


            hubiese  sido  suficientemente  alterado!  El  Sol  se

            volvía  más  brillante.  Y,  aunque  es  difícil  estar


            seguro de por qué el brillo resultaba más intenso,


            me parecía que la forma de la estrella cambiaba. Se

            extendía  por  el  cielo  convirtiéndose  en  un  trozo


            elíptico de luz.


            Consideré  la  posibilidad  de  que  se  le  hubiese


            hecho  girar  más  deprisa,  para  que  se  aplastase

            debido a la rotación...


            Y entonces, repentinamente, el Sol estalló.




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