Page 50 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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EN LA OSCURIDAD
Penachos de luz emergieron de los polos de la
estrella, como enormes llamaradas. En unos pocos
latidos de mi corazón el Sol se cubrió de un
brillante manto. Calor y luz golpearon de nuevo la
castigada Tierra.
Grité y escondí el rostro entre las manos; pero
todavía podía ver la luz del multiplicado Sol que
se filtraba a través de la carne de los dedos, y era
reflejada por el cobre y el níquel de la Máquina del
Tiempo.
Entonces, tan rápido como había llegado, la
tormenta de luz cesó, y una especie de cáscara se
cerró alrededor del Sol, como una boca enorme
que se tragase la estrella, y caí en la tinieblas.
Aparté las manos y me encontré en medio de la
oscuridad más absoluta, incapaz de ver, aunque
las manchas de luz todavía me bailaban en los
ojos. Podía sentir el duro asiento de la Máquina
del Tiempo debajo de mí, y al inclinarme pude
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