Page 788 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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vigorosamente contra los Morlocks. Se
alejaron de él brevemente y pudo hacerse
fuerte contra los árboles. El cabello le
sobresalía alrededor de la cabeza ancha, y
llevaba en los pies sólo calcetines rotos y
manchados de sangre. Los Morlocks, fre‐
néticos, se le echaron encima otra vez, y él
agitó la barra de hierro y oí el sonido sordo
de las caras de Morlock al romperse.
Durante un momento pensé en ayudarle;
pero sabía que era innecesario. Sobreviviría
para salir tambaleándose del bosque —solo y
llorando a Weena— y recuperaría la
Máquina del Tiempo de manos de los
Morlocks. Permanecí en la sombra de los
árboles, y estoy seguro de que no me vio...
Pero comprendí que Weena ya había
desaparecido: ¡en ese momento del conflicto,
ya la había perdido a manos de los Morlocks!
Me giré desesperado. Una vez más había
perdido la concentración. ¿Había fallado ya?
¿La había perdido de nuevo?
Para entonces el temor de los Morlocks al
incendio se había asentado del todo, y huían
en una riada del resplandor, con las espaldas
peludas y encorvadas manchadas de rojo.
Entonces vi una hilera de Morlocks, cuatro,
avanzando por entre los árboles lejos del
fuego
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