Page 786 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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medio de aquella oscuridad, bajo un cielo sin
Luna, y el fuego que se extendía en la parte
más alejada del bosque como única
iluminación.
Allá —¡lo tenía!— una línea de humo se
enredaba en el aire, formando una silueta
estrecha contra el brillo de fondo. Ése debía
ser el sitio donde había decidido establecer el
campamento. Estaba a cierta distancia —
quizás a unas dos millas hacia el este, en lo
más profundo del bosque—, y sin
pensármelo más me metí en el bosque.
Durante un rato no oí nada más que el
sonido de las ramitas al romperse bajo mis
pies y el rugido remoto y somnoliento del
incendio. La oscuridad sólo estaba truncada
por el resplandor del incendio, y por
fragmentos de cielo azul profundo sobre mi
cabeza. Sólo podía ver las raíces y troncos
que me rodeaban como siluetas y tropecé va‐
rias veces. Luego oí pasos a mis alrededor,
tan suaves como la lluvia, y el extraño
murmullo que es la voz de los Morlocks.
Sentí un tirón en la manga, algo en el
cinturón y dedos en el cuello.
Lancé los brazos a mi alrededor. Golpeé
carne y hueso y mis asaltantes cayeron; pero
sabía que el alivio sería temporal. Y, por su‐
puesto, los pasos me envolvieron de nuevo a
los pocos segundos y tuve que avanzar a
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