Page 14 - Hijos del dios binario - David B Gil
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zapatos  caros,  vestía  camisa  blanca  por  fuera  del


           pantalón  y  llevaba  el  pelo  cuidadosamente


           revuelto.  Su  mirada  era  la  de  alguien  que  estaba


           muy lejos de que algo le importara lo más mínimo.



           Pese  a  todo,  parecía  mimetizarse  con  el  entorno


           mucho mejor que ella.


                  —Probablemente sea la única persona a la que


           veo  más  de  dos  veces  al  año.  —Se  reclinó  en  la


           silla—.  ¿Me  puede  culpar  por  intentar  que  nos


           conozcamos mejor?


                  Ella  entrelazó  los  dedos  y  los  apoyó  sobre  la



           mesa de mármol picado, entre ambos.


                  —Señor  Adelbert,  está  haciéndonos  perder  el


           tiempo,  a  mí  y  a  mis  acompañantes.  ¿Podemos


           seguir  adelante  o  tendré  que  volver  a  Zúrich  con


           las manos vacías?


                  —¿Acompañantes?                            —Daniel                miró           a       su


           alrededor. Se encontraban en un café para turistas


           que  confundían  el  aire  enrarecido  y  la  atmósfera


           decadente  con  lo  genuino  y  autóctono.  Una



           bendición  para  los  hosteleros  sin  dinero  para


           remodelar  el  negocio—.  ¿Se  refiere  al  gorila  que


           toma  café  en  la  terraza  y  al  seal  retirado  que  nos


           observa  desde  la  barra?  Solo  les  falta  sujetar  del


           revés  un  periódico  local  con  dos  agujeros.  Los


           agentes  de  campo  de  Rosesthein  cada  vez  dejan




                                                                                                             14
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