Page 236 - Hijos del dios binario - David B Gil
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acometer obras públicas. Además, ¿cuántos habrán
intentado entrar en su selecto club llamando
primero a la puerta? ¿Crees que soy el único que se
ha topado con amenazas veladas? Quizás Õtsuka
ha sido un viejo necio todo este tiempo, ignorante
de las tácticas mafiosas de sus socios, aunque me
cuesta creerlo.
Entraron en el ascensor y aguardaron a que se
cerraran las puertas. Tras meditarlo largo rato,
Denga aseveró:
—Intenta que ellos recurran a Fenris.
Rosesthein lleva tiempo esperando una
oportunidad para irrumpir en el mercado japonés,
y usted pretende hacerle ver por fin una fisura en
sus defensas.
Inamura no dijo nada. Tampoco era necesario
que lo hiciera.
—Quiere distraer a su rival con una vieja
obsesión, con un anhelo personal que va más allá
de los negocios. —La voz de Solomon Denga no era
admirativa, sino que sonaba como la de un maestro
satisfecho.
—Dígame qué más tenemos en la agenda —
solicitó Inamura, haciendo caso omiso de las
conclusiones de su hombre de confianza.
Este cruzó las manos a la espalda y respondió
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