Page 272 - Hijos del dios binario - David B Gil
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—¿Dónde se encuentran los chicos? No veo a
ninguno en los pasillos.
—Es horario de clases. Venga por aquí —su
cicerone le señaló la amplia escalera que conducía
al ala norte—, le mostraré la biblioteca.
La empleada de Fenris subió primero y esta vez
sus pasos quedaron amortiguados por la mullida
moqueta de la escalera. Libre de su escrutinio por
un instante, Alicia dio rienda suelta a su curiosidad
y examinó el entorno con ojos bien abiertos: no
había nada estrictamente fuera de lo normal, aun
así el lugar la inquietaba. O quizás fuera su
acompañante, que hacía vibrar el aire con la
tensión de una cuerda a punto de romperse.
Observó las piernas que la precedían tres peldaños
más arriba, eran llamativamente largas y estaban
torneadas por horas de gimnasio, hasta el punto de
que se podía leer con claridad la forma de los
músculos bajo la piel. Beatrix Giger se desenvolvía
con la languidez de un depredador satisfecho.
¿Provocaría esa misma reacción en los hombres?
Llegaron a la segunda planta, que resultó igual
de solitaria y silenciosa que el resto de la casa.
—¿Podría hacer algunas fotos? —preguntó
Alicia, mostrando su móvil.
—No. Preferimos preservar la intimidad de los
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