Page 274 - Hijos del dios binario - David B Gil
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—¿Y le gusta vivir allí, en una ciudad de
sacerdotes?
Alicia intentó interpretar la sonrisa que afloraba
a la boca de su acompañante, pero decidió ceñirse a
la mentira que había planeado cuidadosamente.
—Vivo en Roma, solo voy al Vaticano cuando
debo personarme en la redacción. En realidad,
apenas unos cientos de personas viven intramuros,
principalmente la Guardia Suiza y la jerarquía
eclesiástica.
—Ya —respondió Beatrix distraída, con escaso
interés por su explicación—. Personalmente
encuentro Roma un tanto decadente, ¿no le parece?
Mientras paseas por ella tienes la impresión de que
todo su esplendor no es más que el triste reflejo de
lo que fue en el pasado, como una anciana que se
mira al espejo y se consuela pensando en lo
hermosa que fue en su juventud… ¿En qué parte
de la ciudad vive?
—En unos apartamentos próximos a vía
Crescenzio. La Santa Sede los alquila para sus
empleados. ¿Conoce la zona?
Alicia estaba preparada para aquel juego del
gato y el ratón, y podría haber mantenido aquella
conversación intrascendente cuanto fuera
necesario. Por experiencia sabía que mentir es
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