Page 275 - Hijos del dios binario - David B Gil
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como navegar en mar abierto, si atiendes una serie
de normas básicas puedes llegar a puerto
relativamente indemne; basta con urdir una falacia
creíble, mantenerte fiel a la ruta trazada y, en caso
de que debas desviarte, tener la memoria necesaria
para desandar el camino sin tropezar con tus
propios embustes. Pero, sobre todo, la regla de oro
es no decir nada que pueda demostrarse como falso
al instante. Ciñéndote a esos mandamientos, una
buena mentira es como un viento que puede
hacerte cruzar océanos.
La visita guiada duró aproximadamente una
hora y media, durante la cual Alicia solo pudo ver
lo que Beatrix quiso mostrarle. Aquello no era más
que un frustrante safari sobre raíles en el que no le
permitían sacar las manos fuera del tren. La ruta de
aquel día incluía una rápida visita a los jardines, la
biblioteca, el comedor e incluso un dormitorio
vacío «como el que ocupan los estudiantes»… Pero
ni siquiera le permitieron hablar con alguno de los
chicos que acogía la institución.
De todo lo que vio, sin duda lo más
impresionante fue la biblioteca, cuyo mayor interés
residía en la ingente cantidad de material
archivado y en la custodia de unos ocho mil libros
impresos, todos ellos descatalogados desde que la
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