Page 73 - Hijos del dios binario - David B Gil
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—Con un simple «gracias» habría bastado.
—Sí, claro. Gracias —dijo Hugo, despidiéndose
con la mano que sujetaba el pañuelo
ensangrentado.
De repente se sintió muy cansado, invadido por
una suerte de desilusión. Miró por encima del
hombro a los dos que aún se arrastraban por el
suelo. Ahora ellos también manchaban la nieve de
sangre mientras intentaban recomponer su
dignidad y salir de allí sin parecer completamente
humillados. Al observarlos, se preguntó si había
usado a su compañero como excusa para satisfacer
sus propias necesidades. Suspiró y se dijo que no
iba a perder un solo momento pensando en ello.
Se limpió el labio inflamado con el puño de la
sudadera y se alejó de aquel jardín de flores
apagadas. La hierba congelada crujía bajo sus
zapatillas y se había levantado un viento
desapacible, procedente del mar que solo
alcanzaban a ver en los días más despejados. Le
ardía el costado al respirar, pero no pensaba
inclinarse ni siquiera un poco.
Antes de cruzar la explanada en dirección al
pórtico principal, se detuvo y levantó la vista hacia
la fachada próxima. No le costó localizar,
incrustado entre los ladrillos de piedra antigua,
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