Page 81 - Hijos del dios binario - David B Gil
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brandy en la mano. Era un hombre de espalda recta


           y  hombros  firmes,  apenas  tenía  canas  pese  a  que


           debía  pasar  de  los  cincuenta  años,  y  los  ojos  que


           volvió hacia Daniel, aunque afables, eran los de un



           duro negociador.


                  —Señor  Adelbert,  por  fin  nos  conocemos.  Me


           alegro de que haya decidido aceptar mi invitación.


                  —¿Cómo  podía  negarme?  —La  voz  de  Daniel


           sonó un tanto agria.


                  Inamura  le  ofreció  la  mano  y  una  sonrisa,


           obviando la seca respuesta de su invitado, y Daniel



           se  la  estrechó  al  tiempo  que  hacía  una  breve


           reverencia.


                  —Por  favor,  tome  asiento.  —Ambos  se


           acomodaron  en  torno  a  la  elegante  mesa  de  roble


           que  presidía  el  despacho—.  ¿Qué  le  parece  mi


           refugio?


                  —Impresionante.  No  acierto  a  imaginar  cómo


           han podido construirlo aquí arriba.


                  —Sí  —Inamura  asintió  satisfecho—,  fue  un



           auténtico  reto.  Se  trata  de  un  lugar  especialmente


           inaccesible, hubo que traerlo todo en helicóptero; es


           una  de  las  razones  de  que  esté  construido


           principalmente con materiales ligeros.


                  —Veo que no le gustan las cosas fáciles.


                  —La  auténtica  soledad  tiene  un  precio,  señor




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