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Por lo tanto, llegados a este punto podemos formular las siguientes preguntas: ¿Cuál es la
                 trayectoria profesional de un director de escuela primaria? ¿Realmente recibieron la formación
                 para ser directores que se preocupan y ocupan de las prácticas de enseñanza que desarrollan los
                 docentes? ¿Qué características personales y profesionales tienen los directores de las escuelas?
                 ¿Qué características tienen las prácticas de enseñanza que desarrollan los maestros?

                 Estado actual del conocimiento sobre el tema
                        Imbernón (2008) sostiene que las instituciones educativas cuentan con una fuerte cultura
                 transmisora, selectiva e individualista, propia de una tarea que se visualiza descontextualizada y
                 poco pertinente a las necesidades de la sociedad actual. En estos momentos, según Gvirtz, Zacarias
                 y Abregú (2012), es necesario que los individuos que se encuentran en las escuelas comiencen a
                 tomar conciencia que sus intereses, necesidades, creencias y acciones deben cambiar, acordes a las
                 características de estos tiempos, provocando cambios tanto a nivel currículo, de aula y de relación
                 profesor-estudiante y directores-docentes.
                        En esta línea de trabajo, Marcelo y Vaillant (2009), sostienen que, a pesar de las nuevas
                 demandas sociales, los cambios en educación se han dado sólo a nivel discurso, tanto al compromiso
                 de las instituciones para con la sociedad y en su interior. En cuanto al currículo, se limitaron al
                 cambio de los planes de estudios y a la actualización de contenidos, sin avanzar, según Jackson
                 (2010) en el análisis de la vida en las aulas a partir de la reflexión de las clases entre directores y
                 docentes.
                        Al respecto, parece adecuada la propuesta que realiza Medina (2003), quien sostiene que es
                 necesario  superar  la  respuesta  acrítica  de  la  tarea  pedagógica  en  las  escuelas.  Para  que  estas
                 instituciones sean capaces de continuar con una formación permanente de los profesores, acorde a
                 las  nuevas  necesidades  y  demandas  sociales,  es  preciso  sobrepasar  los  enfoques  tecnológicos,
                 funcionalistas  y  burocratizantes  teniendo,  al  contrario,  un  carácter  más  relacional,  cultural,
                 contextual y comunitario.
                        Para Fullan y Hargreaves (2012), nos encontramos ante un debate interesante en torno a
                 las  prácticas  que  se  desarrollan dentro  de  las  escuelas,  pero  más  relevante  aún  es  la  cuestión
                 respecto a los aspectos éticos, emocionales, reflexivos, relacionales, actitudinales y democráticos,
                 entre otros, que se hacen necesarios implementar para que directores y profesores actúen como
                 profesionales responsables y comprometidos con su tarea. En tal contexto, cabe preguntarse si los
                 directores  de  escuelas  se  encuentran  interesados,  a  su  vez  que  preparados  para  abordar  los
                 cambios, tanto desde sus lógicas de pensamiento, como en las acciones concretas y proyectos en los
                 que se involucran. Desde lo organizacional nos cuestionamos si es que los directores cuentan con
                 los conocimientos y las herramientas para promover y exigir los cambios a los profesores en las
                 aulas.
                        Morin (2011), sostiene que el sistema educativo en esta época postmoderna debe preparar
                 a  las  personas  para  enfrentar  una  era  de  súper  complejidad,  donde  todas  las  estructuras
                 establecidas se ponen a prueba y son cuestionadas constantemente. En este contexto, parte de las
                 responsabilidades de los directores se relaciona, en primer lugar, con potenciar en los docentes una
                 mirada compleja que posibilite tener nuevas formas de comprender el mundo. Por otro lado, es
                 necesario desarrollar en los educadores para realizar intervenciones intencionales en las aulas,
                 siempre con una mirada crítica y reflexiva.
                        Reflexionar sobre el rol de los directores, su accionar, pensar y relacionarse con los docentes
                 y la sociedad, nos lleva a pensar sobre la identidad de los dirigentes escolares. Por lo tanto, nos
                 preguntamos dónde reside la crisis de la tarea de los directores en nuestros días, en la normativa
                 desactualizada, en la falta de recursos materiales, en las exigencias administrativas a cumplir, o
                 quizás en la concepción de su práctica o en su identidad profesional. Por crisis, no queremos decir
                 que el director no se ha adaptado al nuevo modelo de identidad profesional, sino que quizás, según

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