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a numerosos y diferentes actores individuales y/o colectivos, en un espacio material y simbólico
donde lo enciclopédico y lo práctico, lo corporal y racional, el cuerpo y el espíritu, lo tradicional y lo
moderno signados por la oligarquía, jugaron un papel fundamental.
Mientras unos soñaban con un país de estancias apoyado en un modelo agroexportador con una
fuerte autoridad que pusiera orden entre los inmigrantes, anarquistas y demás “peligros sociales”, y
otros promovían un país de gente industriosa que abriera nuevas fuentes de trabajo y modernizará
las instituciones de cuño liberal, la gimnástica de origen europeo, las evoluciones militares sencillas,
los juegos, los ejercicios físicos y la gimnasia metodizada, respondían epocalmente a las necesidades
de esas diferentes clases, pero en particular a los intereses de los sectores dominantes, donde la
homogenización, el disciplinamiento y el higienismo debían ponerse al servicio de un orden
económico, social, cultural y político oligárquico. 411
He aquí entonces una segunda inferencia que da respuesta a algunos de los interrogantes
iniciales: el sostén de una política de Estado se inscribió sobre el desarrollo de políticas públicas
sobre el cuerpo y la motricidad en la escuela. Las mismas formaron parte de una estrategia, donde lo
solapado y lo manifiesto, lo encubierto pero legal, se incluyeron en el proceso de instrucción
primaria, obligatorio, gratuito y gradual, axiológicamente ambiguo, aunque política e
ideológicamente funcional a un modelo hegemónico. Desde allí, la escuela fue considerada un
territorio neutral para dar cabida a todos los habitantes del suelo argentino, pero bajo un férreo
control del Estado mediante las políticas de instrucción.
El Estado se instituyó entonces, no solo como el garante de que se respeten los derechos y se
cumplan las obligaciones que implica la relación entre clases, sino esencialmente como el asegurador
de que la relación global capitalista, garantice el ejercicio de los derechos de las partes. El Estado
aparenta estar por encima de los intereses facciosos y antagónicos, pero en verdad reproduce las
asimetrías que subyacen en el fondo de la relación social capitalista. Se señala esto con el fin de alejar
cualquier visión ingenua o romántica que reduzca la función del Estado a la beata articulación de las
relaciones sociales. Frente a ello, resulta necesario entenderlo coactivamente, como dispositivo de
cumplimiento y garantía de un lado y del otro, sin neutralidad. En esa línea, la escuela y el mínimum,
reflejaron los intentos de resolución de las cuestiones que fue planteando el desarrollo paradójico de
la sociedad y su expansión, como productos del involucramiento para nada alejados de la coerción o
el consenso, pensadas como las caras de una misma moneda: la dominación o hegemonía.
En el artículo “Soldados. Gimnastas y Escolares. La escuela y la formación de la nacionalidad a fines
del siglo XIX”, Lilia Ana Bertoni, 412 señala que, en las dos últimas décadas del siglo XIX, las escuelas
fueron el territorio donde se desplegaron posiciones discordantes respecto de cuál debía ser la
orientación de la educación física y la práctica de la gimnasia. Sin embargo, más allá de las
oposiciones, fue en este periodo donde el enfoque militar de las prácticas pedagógicas del cuerpo y
la motricidad recibieron un impulso considerable, en parte proveniente de las propiedades que se le
adjudicaban a la actividad física que daba lugar a un cuerpo sano y vigoroso junto a un desarrollo
integral del individuo, pero sobre todo por su contribución a la capacitación y adiestramiento del
ciudadano en defensa de la patria.
He aquí entonces una tercera inferencia respecto de cómo una acción de gobierno se constituye
en una política de Estado: por las contribuciones de las prácticas corporales y motrices en el plano
pedagógico, militar y social. A la par de lo dicho, se advierte también un clima de época, donde
sobrevuela un reconocimiento del valor de la educación en la formación de algunos estados
nacionales, así como, condiciones particulares de emergencia y procedencia como es el caso de
Argentina a fines del siglo XIX, donde se denotan por ejemplo conflictos limítrofes con Chile
411 Adriana Puiggrós, habla de la República Conservadora, la que se extiende desde 1880 hasta la asunción del
radicalismo en 1916.
412 Articulo extractado del Boletín N° 13 del Instituto de Historia Argentina y Americana.
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