Page 755 - LIBRO DE ACTAS-II-JORINVEDUC-2016
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Por eso pensamos en el pensamiento diagramático, como una construcción: el modo complejo
de enfrentar las situaciones, los signos, las señales que aparecen y que todavía no sabemos cómo
pensar. Lo que necesitamos ver son las fuerzas que emergen y que piden ser visibilizadas.
Recordamos a un joven, que cursa el secundario, participa externamente a la escuela en
organizaciones de derechos humanos, colabora también en un bachillerato popular; él puede
hablando con el micrófono, dejar en silencio y conmover a toda la escuela en un acto escolar…. El
profesor de Historia, con quien están trabajando la historia reciente, lo aplaza con un dos en el primer
trimestre. La participación del joven en la comunidad y su compromiso con ella, exceden a la media
de un alumno de su edad y a los contenidos de la materia en cuestión. Hablamos, nos reunimos, ….
intentamos en un primer momento armar resúmenes, cuadros… el profesor y la escuela persisten en
su actitud… dice el profesor: - “yo quiero sacarlo del discurso eminentemente político, yo no lo quiero
perjudicar…. pero él no responde a los textos que le doy…”. Insiste sosteniendo: “afuera es hablado
por otros…aquí tiene que responder” …. Pero eso es lo que lo sigue imposibilitando al joven. Porque
lo que vemos es que lo está infantilizando, casi culpabilizando, y que ambas son formas corrosivas de
despotentización de la subjetividad. Tenemos que pensar algo diagramáticamente… no podemos
cuidarnos de que la catástrofe no ocurra; se tiene que derrumbar algo, tenemos que provocarlo….
Provocar el caos quiere decir, por ejemplo, que el profesor siga aplazando al alumno. Mientras
el joven en todos los actos escolares se destaca por su rol y manera de explicitar la realidad y aparece
sin embargo aplazado en historia reciente, ¡qué paradójico…Hay que visibilizarlo! … La escuela se
enquista en una postura arcaica. Se está operando con una idea de falta (en relación a un deber ser
estipulado). Por eso el provocar el caos va a producir visibilidad y entonces con lo que aparezca
intentar operar. Están primando aquí los saberes profesionales, que serían el conjunto de los saberes
ya teorizados y ya sistematizados que justamente no demandan reflexión, son la gestión de lo que ya
se sabe, ese alumno tiene que aprender de esta manera ¿y todos los otros posibles? Nosotros
proponemos la reflexión de lo que aún no se sabe.
Cuando se trabaja en el plano de las conexiones, se está siempre afectado por una cantidad
de fuerzas que se están encontrando de muchas maneras. Por ej, en una escuela, el papel de la
cocinera, del portero, del que pasa, son los poderes de las fuerzas múltiples que habitan una situación,
aún si esa situación cuando se describe a sí misma de manera ideal no los contemplara. Una escuela
casi nunca habla de sí misma a partir del portero o a partir de la cocinera.
Mestizaje:
El pensamiento de lo mestizo suele ser expulsado a los bordes, porque nos muestra un tipo
de corrupción de la pureza. Alude a un camino sinuoso, ni homogéneo ni heterogéneo, cuestiona
uniones extremas, como así también las rupturas extravagantes. Considera un afuera que no se opone
a un adentro.
Nos sostenemos en este pensamiento, para salirnos de las dicotomías adentro- afuera…,
convencidos que a flor de piel se experimentan sensaciones intensas. Una mirada, un gesto, una piel
erizada, una expresión discontinua, nos da cuenta de lo que está pasando en muchos planos.
Resaltamos de este pensamiento las ideas de: “critica a las categorías”– “cuestionamiento al
adentro-afuera estructural occidental”. Nayla concluye la escolaridad primaria, le buscamos un
secundario considerado por nosotros más acorde a sus necesidades; ella se niega y dice “a tal escuela
o a ninguna” (siendo la más exigente de la zona). Con esa actitud desorganiza y rompe categorías y
cuestiona el adentro-afuera: - “yo entro, vamos a ver qué pasa adentro”. La escuela está operando
como un clasificador (entran tales alumnos) y ella se convierte en una variable que decide
desobedecer ese sistema de organización y clasificación.
La operatividad del concepto de mestizaje consiste en su capacidad de producir pensamiento
diagramático, concibiéndolo como esas relaciones que no dependen de un orden previo, sino que se
dan en el caos.
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