Page 756 - LIBRO DE ACTAS-II-JORINVEDUC-2016
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Nos parece importante también la idea de chixi (aymara), que remite a una mezcla tensada
por las fuerzas de las jerarquías que continuamente se reactualizan.
Un alumno integrado por sus necesidades físicas y las consiguientes adaptaciones
significativas que requiere, marca más que otros las diferencias, que no se diluyen, sino que quedan
como puntos de no mezcla en el diagrama grupal y justamente se trata de darles lugar.
El esfuerzo es ir descubriendo como convive la heterogeneidad en una situación.
Inestabilidad:
Nunca el trabajo es claro y preciso. La inestabilidad siempre marca su presencia y es
inherente a las instituciones.
Sí se trata de poder enlazar entre los distintos actores una propuesta singular, producto de
los posibles que pudieron surgir (ese alumno puede aprender las tablas de multiplicar cantando….
ese otro no puede responder a los contenidos de historia reciente que trabaja el profesor, pero si se
acercan a escena todas sus actividades por fuera de la escuela, aparecen sus posturas, sus posibles, y
así miles de modos singulares…)
Propiciamos concebir la realidad como un conjunto de relaciones horizontales de las cuales
pueda surgir un orden inmanente, producto de las conectividades que se puedan establecer, a la
manera de un plano de inmanencia (a ver qué se le ocurre a tal profesor, a ver qué dice ese padre, la
auxiliar comentó tal cosa…). Nunca se trataría de unificaciones o totalizaciones, sino de construir
imágenes de discontinuidad.
Sabemos que en los procesos van a haber muchos momentos de desenganche, pero
recurrimos a esas desarticulaciones como el modo de intentar ver la exigencia actual. Si se desenlaza
por un profesor que no cumplió, por la alumna que no llegó, procuramos estar atentos a como
reenlazarlo con otras acciones, otras miradas... Concebimos lo estable como sin virtuales y a la
inestabilidad, no como el negativo de la estabilidad, sino como positividad viva a la que no le falta
nada respecto de lo estable.
Intentamos que las fuerzas adquieran consistencia, como el modo de crear un territorio, a la
manera del ritornello, del leimotiv de la música, estando atentos a los elementos que un joven puede
estar poniendo en juego para armarse espacios singulares. Nayla desafía, descategoriza y se va
armando lugares. La acompañamos, estamos atentos a crear modos en este momento de conexión
con las materias además de los lazos que ella va produciendo. Ella se va constituyendo como en un
canto, en el sentido de que el canto arma un mundo, su mundo, una consistencia, una orientación.
Una actividad conectiva, como esa frase musical que retorna durante la canción y que constituye y
arrastra el ritmo total, lo posibilita, lo organiza… y va resignificando sus fuerzas en relación.
Algunas inconclusiones:
El proceso se cierra cada vez que aparece una identificación que intenta unificar… El saber en
situación está obligado a una exigencia que arruina los planes e impone un pragmatismo,
estableciendo conexiones que no estaban previstas (Nicolás dejó conmocionados a todos, cuando
tomó el micrófono y el profesor desde otra mirada en clase, no lo aprobaba…, ¿qué no pudimos ver…?,
¿qué enlaces no pudimos hacer…? La directora casi imperceptiblemente, invitó en ese acto escolar si
algún alumno quería hablar… y Nicolás se presentificó y desplegó su potencia en esa situación y
mostró que él de historia reciente sí puede dar cuenta… claro no a la manera tradicional que solicita
ese profesor…).
Se invita a una co-investigación, a compartir un proceso, a preguntarse juntos, a compartir
una experiencia, se invita a una fragilidad común.
Siempre la premisa es partir de la invitación en el sentido de la semejanza, del espacio a
construir desde una posición de fragilidad, no sé del otro en el “entre” queda un espacio que se trata
de situación a desplegar.
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