Page 830 - LIBRO DE ACTAS-II-JORINVEDUC-2016
P. 830
desde una perspectiva de educación permanente entendida como el derecho a educarse toda la vida y
asigna a los profesores la categoría de “profesionales” con capacidad para enseñar, generar y transmitir
conocimientos y valores para la formación integral de las personas, el desarrollo nacional, y la
construcción de una sociedad más justa. Procura la construcción de una identidad docente en términos
de lograr la autonomía profesional, el trabajo en equipo, el compromiso con la igualdad, y la confianza
en las posibilidades de aprendizajes de los alumnos, (Ley Nacional de Educación art. 71º). Esta
conceptualización de los profesores como profesionales es retomada en los lineamientos curriculares
Nacionales para la formación docente inicial de 2007.
5.- Algunas problemáticas teóricas
Dado que nos interesa centrar la investigacio n en las polí ticas pu blicas de formacio n de docentes,
las evaluaciones y propuestas de los docentes respecto de su formacio n, sus representaciones sobre la
formacio n recibida y la preparacio n para la pra ctica docente, nuestro marco teo rico orientador refiere a
la concepcio n de polí ticas, de Estado, representaciones sociales y sobre la concepcio n del docente
existente tanto en normativas de distinto nivel, como en directivos, y profesores.
La formacio n de los docentes sera analizada tomando en consideracio n el diagno stico de la
educacio n y los propo sitos que se establecen para su formacio n en distintas normativas, los planteos
sobre la educacio n de jo venes y adultos, a los efectos de poder interpretar el modelo social que, explí cita
o implí citamente se proponen.
Entender la determinacio n social de las representaciones y pra cticas de los sujetos permite
analizar co mo sus opiniones e interpretaciones de la realidad educativa y social actual deben ser
contextualizadas en el marco de sus experiencias sociales y educativas. Nos parece necesario complejizar
la referencia a "la produccio n colectiva" de la representacio n, incorporando al ana lisis el cara cter desigual
de la sociedad y el concepto de poder (Tamarit, 1997), a los efectos de identificar cua les son las visiones
de la educacio n dominantes en los discursos, quie nes las producen, las hacen circular y las consumen.
Esta forma de abordar el tema de las representaciones de los sujetos, nos permite analizar el sentido
polí tico de sus pra cticas y complejizar los ana lisis sobre la vinculacio n de las polí ticas de la educacio n
con el entramado de las visiones dominantes sobre la educación secundaria de adultos, el Estado, los
destinatarios del servicio educativo, la normativas que regulan la actividad docente, la Ley de Educación
Nacional, la formación de profesores, su práctica, los saberes necesarios para el trabajo -entre otros
posibles objetos de representacio n -, que pueden estar guiando el comportamiento de los sujetos en el
a rea de la EDJA.
En relacio n a los docentes, la representacio n social dominante sobre el trabajador docente suele
oscilar entre “la imagen del maestro como servidor pu blico abnegado, que reproduce la cultura
dominante en intere s del bien comu n” (Giroux, 1995:162), o a un apostolado que implica la entrega sin
restricciones ni condicionamientos 505 . En este mismo sentido, la exigencia de la vocacio n –como cualidad
innata- para la ensen anza fue central al momento de considerar la formacio n del futuro docente. La
vocacio n implica dedicacio n abnegada “por una causa de orden trascendente” ...así , si la causa es grande
y justa, todo es va lido” (Alliaud, A. 1992:77). Estos discursos, constitutivos del sentido comu n coexisten
con la presencia del discurso positivista que reivindica la existencia del conocimiento objetivo e
instrumental, propio de la racionalidad tecnocra tica que desplaza la discusio n e tico-polí tica inherente al
trabajo educativo. Así , la representacio n dominante de que la educacio n es una tarea neutral y sus
505 En el momento de estructuracio n de la sociedad moderna, se deposito en los maestros la tarea de convertir a las 830
personas en “discí pulos humildes y respetuosos (gracias al) ma gico poder de la escuela, convertida en santuario y
del maestro en sacerdote.” (Memoria del Ministerio de Justicia, Culto e Instruccio n Pu blica.1892: 534. Citado en
Alliaud, A.1992:74).

