Page 270 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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suspendida  sobre  la  cubierta  que  había  encima  de

              Horza.


                     —¡He abierto las puertas! ¡Salta! —gritó Mipp.


                     Horza  intentó  contestar,  pero  sólo  consiguió


              producir una especie de jadeo asmático. Avanzó hacia

              la lanzadera tambaleándose, con la sensación de que

              todos los huesos de sus piernas se habían convertido


              en gelatina. El traje pesaba cada vez más y podía sentir

              cómo  bailaba  y  crujía  a  su  alrededor.  Sus  pies


              resbalaron  sobre  los  cristales  rotos  que  cubrían  la

              cubierta  temblorosa  que  había  bajo  sus  botas.  Aún

              tenía que subir el tramo de peldaños que llevaba a la


              cubierta donde le esperaba la lanzadera.


                     —¡Deprisa,  Horza!  ¡No  podré  esperarte  mucho

              rato más!


                     Horza  avanzó  hacia  los  peldaños  y  empezó  a


              trepar  por  ellos.  La  lanzadera  oscilaba  en  el  aire.  La

              abertura de la rampa trasera tan pronto apuntaba hacia

              él como se alejaba. Los peldaños que había bajo sus


              pies  vibraban.  El  estruendo  que  le  rodeaba  era  un

              rugido  lleno  de  gritos  y  golpes.  Había  otra  voz


              gritando  en  sus  oídos,  pero  no  podía  distinguir  las

              palabras. Horza llegó a la cubierta superior e intentó

              correr hacia la rampa de la lanzadera. Estaba a pocos


              metros de ella; podía ver los asientos y las luces del





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