Page 371 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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la lanzadera, y algunos se arrojaban de bruces sobre la

              arena. Horza logró liberarse del todo y avanzó hacia el

              dúo grotescamente disparejo de hombres unidos por


              la mano. Saltó hacia adelante y se apoderó de la pistola

              caída sobre la arena. Mientras se arrodillaba y se ponía

              en pie, Fwi—Song emitió un último gorgoteo que se


              convirtió en un sonido balbuceante, como si sus ojos

              hubieran recuperado la capacidad de ver a Horza, y se


              fue derrumbando lentamente hacia el Señor Primero,

              que seguía tirando de él. El Señor Primero volvió a caer

              de  rodillas  sin  dejar  de  gritar  mientras  el  veneno


              destrozaba  las  membranas  de  sus  ojos  y  atacaba  los

              nervios  que  había  detrás  de  ellas.  Fwi—Song  seguía


              cayendo como una montaña que se moviera a cámara

              lenta.  Su  mano  y  su  brazo  se  fueron  aflojando  y  el

              Señor Primero alzó la cabeza y miró a su alrededor con


              el tiempo justo de ver el inmenso cuerpo del oráculo

              precipitándose hacia él. Lanzó un aullido, una especie

              de inhalación de aire muy prolongada, y logró liberar


              su mano de aquellos dedos rechonchos que se habían

              convertido  en  una  masa  azulada.  Empezó  a

              incorporarse, pero Fwi—Song rodó sobre sí mismo y


              cayó sobre él aplastándole contra la  arena. Antes  de

              que  el  Señor  Primero  pudiese  emitir  otro  sonido  el


              inmenso  oráculo  ya  había  caído  sobre  su  discípulo,








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