Page 370 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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El Señor Primero alzó la cabeza con la mano
tapándose un ojo mientras gritaba con toda la fuerza
de sus pulmones. La mano que seguía atrapada entre
los dedos del oráculo se tensó en un intento de
liberarse. Pero Fwi—Song seguía sin soltarle aunque
su cuerpo temblaba y se ponía azul y sus ojos estaban
cada vez más desorbitados. Horza logró soltarse la
mano; tiró de las ligaduras que le sujetaban al tronco e
hizo cuanto pudo con su mano herida para desatar los
nudos. Los Devorado—res estaban gimiendo. Algunos
seguían canturreando, pero todos habían empezado a
alejarse. Horza lanzó un rugido dirigido en parte a
ellos y, en parte, a los tozudos nudos que había a su
espalda. Varios Devorado—res echaron a correr. Una
de las mujeres vestidas con aquella especie de túnicas
gritó, lanzó su cuenco de líquido pestilente hacia
Horza sin acertarle y se derrumbó sollozando sobre la
arena.
Horza sintió que las cuerdas empezaban a ceder.
Logró liberarse el otro brazo y un pie. Se puso en pie
con bastante dificultad y observó como Fwi—Song
gorgoteaba y se asfixiaba mientras el Señor Primero
aullaba moviendo la cabeza a un lado y a otro
mientras movía el brazo aprisionado como en una
monstruosa parodia de un apretón de manos. Los
Devoradores habían echado a correr hacia las canoas o
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