Page 373 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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hombros, se puso la pistola debajo de un sobaco, rodeó
los huesos con su mano buena y tiró de ellos
haciéndolos girar. Ya no le servían de nada. Los huesos
se desprendieron de la articulación y Horza los arrojó
al fuego.
«De todas formas, el dolor no es real», se dijo, y
trotó hacia la lanzadera de la Cultura.
Los Devoradores que habían entrado en la
máquina le vieron venir hacia ellos y empezaron a
gritar. Salieron corriendo y algunos fueron hacia la
playa para internarse entre las olas en pos de las canoas
que huían mientras otros se dispersaban por la jungla.
Horza aflojó el paso para darles tiempo de que
escaparan y contempló cautelosamente el hueco de las
puertas traseras. Podía ver asientos más allá de la corta
rampa, luces y un mamparo al final del
compartimento. Tragó una honda bocanada de aire,
subió por la leve pendiente de la rampa y entró en la
lanzadera.
—Hola —dijo una voz no muy bien sintetizada.
Horza miró a su alrededor. La lanzadera parecía
bastante vieja y daba la impresión de haber sido muy
utilizada. Estaba prácticamente seguro de que había
sido fabricada en la Cultura, pero no tenía el aspecto
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