Page 49 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Acabaron llegando a una parte del crucero en que
el pasillo estaba bloqueado por paneles deslizantes. El
medjel dijo algo ante cada barrera y éstas se fueron
abriendo. Un centinela idirano con una carabina láser
montaba guardia ante una puerta; vio acercarse a Horza
y al medjel, y cuando llegaron ya había abierto la
puerta. Horza saludó al centinela con un gesto de
cabeza mientras cruzaba el umbral. La puerta se cerró
con un silbido a su espalda y se encontró delante de
otra, que se abrió una fracción de segundo después.
Balveda se volvió rápidamente hacia él apenas
entró en la celda. A juzgar por su aspecto, parecía
haber estado paseando de un lado para otro. Cuando
vio a Horza echó la cabeza levemente hacia atrás y
emitió un sonido gutural que quizá fuese una
carcajada.
—Bien, bien... —dijo, y su voz suave era un ronco
susurro—. Has sobrevivido. Te felicito. Por cierto,
mantuve mi promesa. Cómo han cambiado las cosas,
¿eh?
—Hola —replicó Horza. Cruzó los brazos sobre el
peto de su traje y contempló a la mujer de arriba abajo.
Balveda vestía la misma túnica gris y no parecía haber
sufrido ningún daño—. ¿Qué ha sido de esa cosa que
llevabas colgando del cuello? —le preguntó.
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