Page 50 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Balveda bajó la vista hacia sus pechos, allí donde

              había estado el medallón.


                     —Bueno,  lo  creas  o  no,  resultó  ser  un

              memoriforme.



                     Le  sonrió  y  se  sentó  en  el  suelo  cruzando  las

              piernas.  Dejando  aparte  la  repisa  de  la  cama,  era  el

              único sitio donde sentarse. Horza la imitó. Las piernas


              ya  casi  habían  dejado  de  dolerle.  Recordó  las

              quemaduras en forma de espiral que había visto en la


              armadura del medjel.


                     —Un  memoriforme...  Supongo  que  no  hay

              ninguna posibilidad de que también fuera un arma de

              plasma, ¿verdad?


                     La agente de la Cultura asintió con la cabeza.



                     —Pues sí. Entre otras cosas...


                     —Ya me lo imaginaba. He oído comentar que tu

              proyectil cuchillo decidió despedirse de este mundo a


              lo grande y haciendo mucho ruido.


                     Balveda se encogió de hombros.


                     Horza la miró a los ojos.


                     —Supongo  que  si  tuvieras  algo  importante  que

              contarles no estarías aquí, ¿verdad?


                     —Puede que estuviera aquí —admitió Balveda—,


              pero no seguiría con vida. —Estiró los brazos sobre su




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