Page 57 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Horza  creía  saber  a  qué  se  estaba  refiriendo.

              Circunstancias Especiales siempre había sido el arma

              de espionaje moral de la sección de Contacto, la punta


              de lanza de la política diplomática de interferencia de

              la  Cultura,  la  élite  de  la  élite  en  una  sociedad  que

              aborrecía  toda  clase  de  elitismo.  Incluso  antes  de  la


              guerra su posición y su imagen dentro de la Cultura

              habían sido algo ambiguas. Atraía y, al mismo tiempo,


              era peligrosa. Poseía un aura de sexualidad vagamente

              canallesca —no había otra palabra con que definirla—

              ,  que  implicaba  el  comportamiento  depredador,  la


              seducción e, incluso, la violación.


                     Y  también  estaba  envuelta  en  una  atmósfera  de

              secreto (en una sociedad que adoraba la ausencia de


              secreto)  insinuadora  de  actos  desagradables  y

              vergonzosos, y un ambiente de relatividad moral (en

              una  sociedad  que  se  aferraba  a  sus  absolutos:


              vida/bien, muerte/mal; placer/bien, dolor/mal) que era

              tan  atractiva  como  repulsiva,  pero  que  siempre

              resultaba excitante.



                     No  había  ninguna  otra  parte  de  la  Cultura  que

              representara con mayor exactitud lo simbolizado por

              la  sociedad  como  un  todo,  o  más  militante  en  la


              aplicación  de  las  creencias  fundamentales  de  la

              Cultura. Y, aun así, cualquier otra parte de la sociedad


              encarnaba mejor su carácter cotidiano.



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