Page 60 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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sintiera más incómoda. Conocía demasiado bien la
amargura de la derrota, y no quería agravar todavía
más la experiencia de quien, en última instancia, era
una adversaria justa y con sentido del honor. Fue hacia
la puerta, habló con el centinela y éste le dejó salir de la
celda.
—Ah, Bora Horza... —dijo Xoralundra cuando el
humano cruzó el umbral de la celda. El Querl fue hacia
él por el pasillo. El centinela que montaba guardia ante
la celda irguió visiblemente el cuerpo y quitó unas
motas de polvo imaginarias de su carabina láser—.
¿Cómo está nuestra invitada?
—No parece muy feliz. Intercambiamos unas
cuantas justificaciones y creo que acabé ganando por
puntos.
Horza sonrió. Xoralundra se detuvo ante él y miró
hacia abajo.
—Hmmm... Bueno, a menos que prefieras gozar de
tus victorias en el vacío, te sugiero que cuando vuelvas
a salir de mi camarote mientras nos encontramos en
situación de combate cojas tu...
Horza no oyó la siguiente palabra. La alarma de la
nave acababa de ponerse en funcionamiento.
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