Page 62 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—¡EL CASCO ¡—gritó.
—¡Oh, mierda! —dijo Horza.
Xoralundra le dejó caer sobre la cubierta, giró
rápidamente sobre sí mismo y alzó en vilo a un medjel
que intentaba pasar corriendo junto a él.
—¡Tú! —gritó Xoralundra—. Soy el padre—espía
Querl de la flota —le gritó a la cara mientras agarraba
a la criatura de seis piernas por la pechera del traje y la
hacía bailar en el aire—. Irás a mi camarote
inmediatamente, cogerás el pequeño casco espacial
que hay allí y lo llevarás a la escotilla de emergencia
de babor lo más deprisa posible. Esta orden anula a
todas las otras y no puede ser revocada por nadie. ¡Ve!
Arrojó al medjel en la dirección adecuada. La
criatura cayó sobre sus cuatro patas y echó a correr.
Xoralundra hizo girar los goznes de su casco y
accionó el visor. Parecía disponerse a decirle algo al
Cambiante, pero el altavoz del casco emitió un crujido
al que siguió una voz y la expresión del Querl cambió.
La voz calló enseguida. Ahora sólo podía oírse el
gemido del sistema de alarma del crucero.
—La nave de la Cultura se había ocultado en las
capas superficiales del sol del sistema —dijo
Xoralundra con amargura, más hablando consigo
mismo que con Horza.
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