Page 65 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Yo también intentaré escapar —dijo
Xoralundra—. Que Dios esté contigo, humano.
Antes de que Horza pudiera decir algo el idirano
ya le había bajado el visor de un manotazo y estaba
empujándole hacia la escotilla. La compuerta se cerró
con un golpe seco. El crucero volvió a oscilar y Horza
se estrelló contra un mamparo. Sus ojos recorrieron
desesperadamente aquel pequeño espacio esférico
buscando la unidad de distorsión. Allí estaba. Logró
desprenderla de los imanes que la sujetaban a la pared
después de un breve forcejeo, y se la colocó en la parte
trasera del traje.
—¿Listo? —preguntó una voz en su oído.
Horza dio un salto.
—¡Sí! ¡Sí! —dijo—. ¡Dale ya!
La escotilla no se podía abrir de la forma
convencional. El compartimento giró sobre sí mismo y
le arrojó al espacio. Horza se alejó del disco achatado
que era el crucero dando vueltas entre una minigalaxia
de partículas heladas. Empezó a buscar con los ojos la
nave de la Cultura, y un instante después se dijo que
era una estupidez. Probablemente aún estaba a varios
trillones de kilómetros de distancia... La guerra
moderna ya no guardaba ninguna relación con las
escalas humanas. Podías atacar y destruir desde
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