Page 91 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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contenido en las glándulas que había bajo las uñas de

              Horza paralizaba los músculos siguiendo una secuencia

              que  se  iniciaba  en  el  punto  de  entrada  del  veneno, y


              resultaría obvio que Zallin había sido arañado por algo

              muy distinto a unas uñas corrientes. Aun suponiendo

              que  los  otros  mercenarios  no  considerasen  que  había


              hecho trampa, existían bastantes posibilidades de que

              Kraiklyn,  el  Hombre,  adivinara  que  Horza  era  un


              Cambiante y ordenara su muerte.


                     Un  Cambiante  era  una  amenaza  para  cualquiera

              que gobernase mediante la fuerza, tanto si empleaba la


              fuerza  de  voluntad  como  la  fuerza  de  las  armas.

              Amahain—Frolk  lo  había  comprendido,  y  Kraiklyn

              también lo comprendería. Además, la especie a la que


              pertenecía Horza siempre provocaba un cierto grado de

              repugnancia en todos los seres humanos. Aparte de las

              considerables  alteraciones  que  les  separaban  del


              material  genético  corriente,  los  Cambiantes  eran  una

              amenaza a la identidad, un desafío al individualismo de

              todos  los  que  les  rodeaban,  incluso  de  aquellos  que,


              probablemente,  jamás  podrían  ser  candidatos  a  la

              suplantación. No tenía nada que ver con las almas o la


              posesión  espiritual  o  física;  lo  que  causaba  esa

              repugnancia  era  el  que  los  Cambiantes  copiaban  la

              conducta de otro ser, y eso era algo que los idiranos


              entendían muy bien. La individualidad —ese aspecto




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