Page 94 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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las cosas el joven no tardaría en dejarle agotado aunque
no le diera ni un solo golpe. Zallin volvió a extender los
brazos y avanzó. Horza saltó a un lado y sus músculos
de anciano protestaron. Zallin giró sobre sí mismo.
Horza saltó hacia adelante moviéndose sobre un pie y
lanzó el talón del otro hacia la cintura del joven. El pie
dio en el blanco con un thump muy satisfactorio, Horza
se dispuso a apartarse... y se dio cuenta de que no
podía mover el pie. Zallin había logrado atraparlo con
una mano. Horza cayó sobre la cubierta.
Zallin estaba tambaleándose con una mano sobre
la base de su caja torácica, jadeando con el cuerpo casi
doblado en dos. Horza pensó que debía haberle roto
una costilla, pero Zallin seguía sujetándole el pie con la
otra mano. Por mucho que tirara y se retorciese, Horza
era incapaz de romper la presa.
Intentó establecer un pulso de sudor en la parte
inferior de su pierna derecha. No había practicado esa
maniobra desde sus combates de ejercicio en la
Academia de Heibohre, pero valía la pena intentarlo;
cualquier truco que ofreciera una posibilidad de aflojar
esa presa era digno de ser intentado... No funcionó.
Quizá había olvidado el procedimiento adecuado, o
quizá el envejecimiento artificial sufrido por sus
glándulas sudoríparas había hecho que fueran
incapaces de reaccionar con la rapidez exigida. Fuera
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