Page 218 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               Vestía  una  túnica  oscura,  de  color  pardo  y  basto

            tejido  que  le  cerraba  desde  el  cuello  hasta  los  pies,

            prolongada por dos anchas mangas que colgaban a los


            lados...


               —Soy Herder —dijo el hombre, con su voz débil—.

            He sabido de ti... No sé aún tu nombre... pero sé que


            encontraste  a  tus  acompañantes  cerca  de  las

            Montañas... Las bestias de la noche me lo dijeron... Y

            vosotros dos, ¿no os dije que no os acercaseis por aquí?


               Sergio  percibió,  de  soslayo,  que  algunos  pequeños


            seres peludos, apenas distinguibles, se movían entre la

            retorcida vegetación del pantano.


               —Pero no os haré nada —continuó Herder, y era casi


            imposible entenderle—. El —señaló a Sergio con una

            mano afilada y pálida— ha venido a verme, y quizá sea

            el hombre que espero... Podéis marchar sin temor; mis


            amigos no os harán daño... porque quizás este mortal

            que ha venido a verme sea el que espero hace años...


            Marchad... marchad ahora...


               Sin  que  del  interior  del  vehículo  viniese  una  sola

            palabra, las ruedas comenzaron a girar lentamente, y

            la pesada carrocería comenzó a dar la vuelta sobre la


            explanada  contigua  al  castillo.  Herder  permaneció

            silencioso, con los brazos caídos a los costados, y los

            ojos convertidos en rendijas, vigilando intensamente la




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