Page 219 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
marcha del carromato. Sergio pudo ver como los
pequeños seres peludos corrían a los lados del camino,
y como las ramas de los árboles, temblorosas, se
apartaban a su paso. El autociclo disminuía de tamaño,
lanzando vapor por la negra chimenea; el bosque
pareció abrirse ante él... Desapareció.
—Pasa.
Sergio siguió a Herder al interior del castillo.
Atravesaron el legamoso patio, y se detuvieron ante
una maciza puerta que daba sobre él. En la porosa
madera había tallado un animal fabuloso, con un gran
cuerpo de contornos poco definidos, con una diadema
de cuernos, y un rostro plano, sin rasgos.
—Ehie, ehie —dijo Herder—. Yo soy.
Una de sus finas manos pálidas rozó la madera de la
puerta, y Sergio habría jurado que el disforme ser
tallado ondulaba ligeramente.
—Nadie viene aquí —dijo Herder—. Pero si vinieran,
no podrían atravesar esta puerta... Pasa, pasa, pasa.
Permite el paso amigo vigilante... él me acompaña.
La puerta daba sobre una gran nave, tan grande, que
sus dimensiones no parecían acordes con las del
castillo. Sergio pensó que si hubiera tenido una cinta
métrica (y si se le hubiera permitido hacerlo) habría
comprobado que la longitud de la sala superaba la
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