Page 217 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            sacó de su mochila la botella del visqui. Si había un

            buen momento para tomar un trago, era éste...


               —No —dijo una voz.


               Había  un  hombre  parado  junto  a  las  jambas  de


            rasposa roca blanca. Tenía el pelo negro, espeso, que se

            unía con una barba cuadrada, también negra, la cual le

            llegaba hasta la mitad del pecho. No se distinguía su


            boca;  pero  su  nariz  era  aguda,  afilada;  y  bajo  las

            espesas  cejas,  dos  ojos  alucinantes,  intensamente

            negros, con la pupila muy dilatada, estaban fijos con


            aterradora atención sobre Sergio.


               —No —repitió—. En este lugar está prohibido beber,

            fumar,  hablar  en  voz  alta,  o  conectar  aparatos


            eléctricos...


               Y su voz, en consonancia con lo que él mismo decía,

            era  baja,  casi  inaudible.  A  Sergio  le  causó  una


            sensación molesta e inexplicable. Más adelante pensó

            que era porque aquel hombre hablaba en voz baja no

            como  si  lo  hiciera  voluntariamente;  sino  como  si  no


            pudiera  hacerlo  en  tono  más  alto.  Incluso  su

            pronunciación tenía a veces ciertas dificultades, como

            si no pudiera dominar perfectamente, su lengua y sus


            cuerdas  vocales...  era  casi  igual  a  la  voz  de  un

            moribundo que Sergio oyera en cierta ocasión, ya casi

            sin fuerzas para articular ni para levantar la voz.




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