Page 393 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
lugar, y de forma parecida, pues todos ellos no servían
más que para eso, para correr aventuras...
Sergio rebuscó una vez más, inútilmente, en su
mochila, como si el revolver en ella pudiera sacar a la
luz un tranquilizante o un anestésico que
sobradamente sabía no estaban allí. Hubiera hecho
cualquier cosa por aliviar el dolor de Amílcar... Y
además, el no llevar médico con ellos, ni tener idea de
lo que le sucedía al pobre hombre, contribuía más a
intensificar su pena... Sólo sabía lo que los demás; que
el pobre Amílcar había ido decayendo a ojos vistas, y
que el dolor leve que al principio sintiera en el pecho
era ahora, por lo visto, totalmente insoportable.
El macilento rostro del moribundo hizo un visaje y de
los cárdenos labios se escapó un ronco aullido de dolor,
acompañado de una oleada de espuma
sanguinolenta...
Juana empapó el espeso sudor frío que cubría la
frente de su hermano. Sus ojos se fijaron en Sergio, no
con reproche, ni con rencor por haberle traído a morir
allí, sino con un profundo dolor por la impotencia de
todos. Aquello era mucho peor que morir
violentamente a manos de los mandriles.
El grupo, acuclillado, mascando aún trozos de carne,
permanecía inmóvil, contemplando la lenta agonía de
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