Page 395 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 395

Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               Durante  un  segundo  le  pareció  que  algo  nuevo  se

            abría  en  torno  a  él,  algo  más  allá  de  Amílcar,  del

            macilento grupo del Capitán Grotton, de Marta y de él


            mismo.  Algo  que  daba  sentido  a  todo,  y  explicaba

            todo...


               El dolor desapareció, de pronto, como cortado con un


            cuchillo. Bajo sus ojos, con las manos laxas en las suyas,

            con  el  rostro  en  paz,  Amílcar  Stone  reposaba  para

            siempre. Pero Sergio continuó sintiendo en el cuerpo


            muerto que yacía a sus pies, cómo la lenta acción del

            veneno  vegetal  que  había  matado  a  Amílcar  Stone

            continuaba espasmódicamente su obra, acabando poco


            a poco con las vísceras que aún continuaban con un

            reflejo de vida. Sintió cómo los ganglios aún seguían

            sus funciones, y cómo la sangre se solidificaba en las


            arterias...  La  percepción  fue  haciéndose  lentamente

            más  débil,  y  el  instante  glorioso  en  que  creyó  haber


            comprendido muchas cosas, aquel instante que debía

            casi exclusivamente al contacto con un ser que acababa

            de morir, perdió vividez, se hizo pálido y desapareció.



               Quizá por eso, cuando se puso en pie, sintiendo que

            las lágrimas resbalaban por su rostro, no se fijó siquiera

            en el movimiento de respeto de los demás.


               Entre aullidos y parloteos, los últimos sobrevivientes


            del  ataque  se  retiraban.  Atrincherados  tras  unos

            gruesos  troncos  caídos,  mal  apilados  a  toda  prisa,  y

                                                           395
   390   391   392   393   394   395   396   397   398   399   400