Page 400 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            dejaran  de  oírse.  El  ir  y  venir  del  largo  machete del

            viejo  hipnotizaba  a  Sergio...  Abajo...  Arriba...  Un

            gemido menos. Pronto se hizo el silencio.



               Amos Smith y María Viborg, malheridos, caminaban

            apoyándose  en  dos  de  sus  compañeros,  sombras

            apenas  visibles  en  la  oscuridad.  Les  habían  ofrecido


            dejarlos  allí,  y  volver  por  ellos,  pero  se  negaron

            rotundamente.  Sabían  muy  bien  lo  que  hubieran

            durado de quedarse allí solos.


               El roquedal se abrió sobre algo amplio y totalmente


            desprovisto de árboles. La luna relumbraba sobre una

            ancha plaza de losas mal conjuntadas... ¿La luna?


               —No es la luna —dijo Marta, en un susurro—. Es...


            otra cosa...


               Era una extensa plaza abierta en mitad de la selva,

            rodeada por todas partes por altos árboles cuyas copas


            parecían  completamente  negras  bajo  el  suave

            luminar...  Las  losas  estaban  imbricadas  en  algunos

            lugares,  faltaban  en  otros...  en  ciertos  sitios  la


            vegetación  las  había  levantado,  y  algo  como  una

            catarata de lajas de piedra dejaba paso a un potente y

            retorcido  tronco...  Y  al  final  de  la  plaza  había  un


            edificio,  rectangular,  de  tres  pisos,  con  ventanas

            cuadradas  y  una  gran  puerta,  a  través  de  las  cuales

            salía una plateada luz, totalmente semejante a la lunar,




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