Page 434 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               Mientras  contestaba,  Sergio  sintió  caer  sobre  sí  un

            cansancio inmenso. Tuvo que apoyarse en el desnudo

            hombro  de  Marta  mientras  reandaba  el  camino,  y


            volvían  todos,  formando  un  lastimoso  grupo,  a  la

            estancia de la princesa de los Mandriles. Por desgracia,


            ahora era él el que peor se encontraba. Los otros, más

            o menos, habían descansando un par de días; él no.


               Marta encontró en el montón su traje negro, hecho un

            verdadero  harapo,  a  pesar  de  lo  cual,  procedió  a


            endosárselo,  complementándolo  en  lo  posible  con

            alguna de las mohosas y olvidadas ropas. Todos los

            demás, como una pandilla de maltrechos fantasmas, se


            vestían, entre reniegos en voz baja, y rebuscaban sus

            armas y sus cuchillos...


               —Coged  toda  la  comida  que  encontréis  aquí  y  en


            donde pasemos...


               —No hará falta mucha —dijo Zacarías Gómez—. Con

            tal de llegar al río Negro, allí estará Trekopoulos con


            los víveres...


               —¿Crees  que  vamos  a  volver  por  allí,  hijo  de  un

            mandril?  —gruñó  el  Capitán  Grotton—.  Una  de  las

            primeras normas es no volver nunca, o casi nunca, por


            el mismo sitio por donde has entrado. Allí es dónde te

            esperan, inocente... y allí te escabechan...


               —...si pudiera matarlos a todos, si pudiera matarlos



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