Page 151 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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—¡Chsss!              —susurró               Demetrio—.                  Es        peor

            interrumpirle. Si le haces perder el hilo, es capaz de


            empezar desde el principio.


                  Euctemón  fue  desplegando  sus  ideas  en  aquella

            peculiar aula, no a la sombra de un pórtico ateniense,


            sino bajo el implacable sol del estío italiano.


                  —La  luna  también  se  mueve  de  este  a  oeste.  Por

            detrás de ella se ve un firmamento cuajado de estrellas

            que se desplazan igualmente de este a oeste y se sabe


            que están detrás de ella porque la luna las tapa al pasar

            por delante. Las posiciones relativas de las estrellas no

            cambian por lo que forman dibujos que giran juntos en


            el cielo, dibujos a los que se llama constelaciones. Las

            constelaciones que se ven desde el hemisferio norte son


            Andrómeda Cefeo Casiopea el Carnero el Dragón... —

            Euctemón  recitó  una  retahíla  de  más  de  cuarenta

            nombres  sin  tomar  aliento,  mientras  Dionisidoro


            resoplaba  maldiciendo  la  hora  en  que  se  le  había

            ocurrido  acercarse  a  husmear.  Cuando  terminó  la


            enumeración, prosiguió, señalando el círculo exterior

            de su esquema—: Las estrellas se encuentran aquí en la

            última  circunferencia.  En  realidad  esa  circunferencia


            representa una esfera porque es imposible dibujar una

            esfera  en  el  suelo  porque  una  esfera  tiene  tres

            dimensiones y el suelo sólo tiene dos dimensiones. El


            círculo representa así pues la esfera de las estrellas fijas



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