Page 153 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 153

Osa  Pequeña,  y  a  la  izquierda  de  ésta  marcó  quince

            puntos  que  unió  para  trazar  el  cuerpo  sinuoso  y


            serpentino del Dragón. Por fin, tendió una línea recta

            desde la penúltima estrella de la Osa Pequeña hasta la

            penúltima de la cola del Dragón, y a algo más de la


            mitad de la distancia hincó el palo en el suelo.


                  —Éste  es  el  punto  donde  el  eje  que  atraviesa  la

            esfera  terrestre  se  clava  en  la  bóveda  del  cielo.


            Alrededor de este punto llamado el polo norte celeste

            que  permanece  inmóvil  y  se  encuentra  directamente

            encima  del  polo  norte  de  la  Tierra  giran  todas  las


            constelaciones incrustadas en la esfera de las estrellas

            fijas.


                  —Un momento —le interrumpió Dionisidoro, pese


            a la advertencia de Demetrio—. ¿Qué has dicho de la

            esfera terrestre? Todo el mundo sabe que Gea es lisa

            como un plato.



                  —Que la Tierra es lisa como un plato sólo lo creen

            el vulgo y los necios.


                  —No se lo tomes en cuenta —susurró Demetrio.


                  —¿Cómo que no? Me acaba de llamar necio.


                  —Dos cotilas de vino.


                  —Hecho.



                  Ajeno  a  los  cambalaches  de  sus  improvisados

            discípulos, Euctemón les explicó por qué era imposible


                                                              153
   148   149   150   151   152   153   154   155   156   157   158