Page 152 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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que es la última de todas que rodean la Tierra y se halla

            a una distancia tan grande que un águila tardaría más


            de  mil  años  en  llegar  volando  si  fuera  capaz  de

            atravesar  las  demás  esferas  del  cielo.  Homero  y

            muchos humanos creen que la esfera de las estrellas


            fijas  es  una  cúpula  de  bronce  que  pende  sobre  sus

            cabezas, pero si lo creen es porque tienen debajo de sus


            pies la masa de Gea que es opaca y les impide ver la

            semiesfera del sur que también está llena de estrellas

            distintas de las que se ven desde el norte.


                  »Éste  —señaló  un  diámetro  que  atravesaba  en


            vertical su dibujo— es un eje que atraviesa la Tierra de

            parte a parte y se prolonga por arriba y por abajo una

            distancia inmensa hasta llegar a la esfera exterior, y es


            sobre ese eje sobre el que giran las estrellas día y noche

            alrededor de la Tierra que ocupa el centro del universo.


            Ese eje está muy lejos de aquí y para verlo habría que

            subir a las latitudes del norte de la Tierra, o tal vez es

            de cristal invisible y por eso no se ve. Para saber dónde


            se encuentra el eje hay que buscar las constelaciones

            que no llegan a ocultarse en todo el año pues ésas son


            las que más cerca se encuentran del polo celeste.


                  Euctemón dibujó con su palo una constelación que

            Dionisidoro reconoció como el Carro, aunque a las siete

            estrellas que le eran familiares les añadió diecisiete más


            y la llamó la Osa Grande. Después dibujó sobre ella la



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