Page 148 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 148
vino, le pasó la mano por delante de los ojos para
llamar su atención. A Euctemón no le hacía gracia el
contacto físico.
–Tienes que comer algo, Eute. —Usaba ese
diminutivo desde que aprendió a hablar y aún no sabía
pronunciar la k al final de sílaba.
—Luego —contestó Euctemón sin levantar la
mirada.
—¿Qué representan esos círculos que tienes
dibujados? —preguntó Dionisidoro, que apenas sabía
garabatear su nombre y leía deletreando con mucho
esfuerzo.
Euctemón empezó a retorcerse los dedos. Demetrio
sabía lo que estaba pasando por su mente. En él
combatían dos impulsos. Por un lado, el de seguir
embebido en sus ecuaciones, un laberinto de letras y
símbolos que había ido escribiendo alrededor de los
dibujos. Seguramente los había terminado durante la
noche, pues calculaba a tanta velocidad como veinte
contables juntos con sus ábacos; pero no se quedaba
satisfecho si no los repetía infinitas veces para
cerciorarse de que no había cometido ninguna
equivocación.
El otro impulso era el de hablar de números y
astronomía, único tema que despertaba su locuacidad.
148

