Page 157 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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(—No entiendo por qué no puedo llamar a la gente
estúpida cuando es estúpida —decía él.
—Porque alguien podría partirte otra vez la nariz.
A nadie le gusta que le llamen estúpido.
—Pero si es verdad, no entiendo por qué les molesta
oírlo.
—No es imprescindible que digas siempre la
verdad, hijo —respondía ella, que tenía más paciencia
que Penélope.)
Ahora, Euctemón calló lo que pensaba sobre el
grado de inteligencia de Dionisidoro y prosiguió su
disertación.
—Ese cristal es mucho más perfecto que el vidrio o
el cristal de roca más perfectos que hayas visto en tu
vida y como es tan perfecto se puede ver todo lo que
hay al otro lado como si no existiera nada en medio.
Por eso nadie ve las esferas pero los que piensan bien
como Eudoxo Platón Calipo y Aristóteles saben que
tienen que estar ahí.
A fuerza de oír las repeticiones de su hermano,
Demetrio había acabado aprendiendo tanta astronomía
que él mismo podría haber continuado con la
exposición. Ahora Euctemón estaba señalando los
círculos que venían a continuación de la Luna y el Sol.
Eran los cinco planetái, los vagabundos del cielo. Sus
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